Darío Z nos explica de manera muy sencilla qué es la filosofía y para qué sirve. Interesantísimo video que tuvimos el honor de compartir en clase. ¡Qué lo disfruten!
martes, 25 de agosto de 2015
Diez consejos fáciles para leer textos filosóficos
Los textos filosóficos traen consigo una gravedad típica. Leer a Aristóteles, a Kant o a Descartes no es fácil. Menos aún
enfrentarse a Heidegger o a Hegel. El problema —quizás— es que nuestra comprensión se acostumbra a discursos
más prácticos o técnicos y nos olvidamos que las formas teóricas del
pensamiento son distintas. Y este tipo
de reflexiones siguen siendo importantes. Sin ellas no podríamos dialogar sobre
temas como la ecología, laresponsabilidad
social, la tecnología o la empatía. No entenderíamos textos fundamentales de economía, sociología o política. Tampoco podríamos leer algunos artículos en La Nación, en Página/12 o en El
País. A continuación van mis sugerencias para enfrentarnos a
un texto de filosofía:
1.
Una previa conciencia de lo que vamos a leer no está de más. El calentamiento
filosófico parte de la certeza de que las reflexiones sobre el
mundo y su sentido tienen una lógica diversa a otros tipos de razonamientos.
2.
Otra manera de
preparación consiste en realizarse algunas preguntas específicas sobre lo que vamos a abordar, o dialogar con otra persona que tal vez haya leído el asunto. Jugar a
hacer preguntas y respuestas filosóficas puede ser entretenido. Siempre con la
conciencia de llegar alguna parte, claro está.
3.
Se necesita un lugar y disposición adecuada. La medianoche solitaria no necesariamente es amiga de la filosofía
(aunque Descartes pensara lo contrario). Necesitamos una cierta lucidez que nos permita
concentrarnos. También podría ser que, aunque no en todos los casos, se
necesite una buena lámpara, un lápiz y un café.
4.
También la seguridad de que no encontraremos una
diversión igual a la de leer un cómic, una novela o
una noticia. El gusto por la lectura teórica anda relacionado con la búsqueda
de las precisiones, por la lógica del texto, por el descubrimiento de nuevos
datos sobre la realidad.
5.
Es recomendable ir al índice. Porque gracias a él —en la mayoría de los casos— lograremos ver el camino
recorrido y que invita a transitar el que hizo la obra. Paso aclaratorio al
tomar en nuestras manos cualquier texto filosófico es contextualizar el mismo. Esto se puede realizar proponiéndonos una serie de cuestiones
tales como ¿cuándo se escribió esto?, ¿quién lo escribió?, ¿participaba el
autor de una corriente o estaba inmerso en algún debate? Estas
contextualizaciones se logran buscando en un diccionario de filosofía, en una buena
enciclopedia o, sencillamente, en el google.
También sirve normalmente el resumen que muchas obras traen en la solapa.
6.
Sobre el vocabulario hay que estar avisados. Digo esto porque las maneras de expresarse entre
uno y otro autor cambian enormemente. La historia del término materia presenta grandes variaciones desde Demócrito hasta Hegel. Ayudan mucho, otra vez, los diccionarios de filosofía.
7.
También el idioma es importante. Es muy diferente el alemán usado por Kant en 1754 que el que usa Heidegger en 1935. Hay
que recordar el adagio italiano traduttore traditore e intentar enfrentarse con el texto original. Y si esto no es posible
recordar algunas de las palabras claves que usa el autor y que no son
traducibles como el arjé presocrático, el esse tomista, el Dasein heideggeriano, la Weltanschauung de Dilthey, las impressions de Hume, el cogito cartesiano o el falsificationism de Popper.
8.
Leer una y otra
vez intentando memorizar todo es difícil en una materia con un cariz teorético.
Es mejor
ir tomando apuntes. Y si tenemos la suerte de que el
libro sea nuestro podríamos anotar en los márgenes para tener una lectura
guiada o subrayar los párrafos eje.
9.
Realizar mapas de pensamiento y relacionar los autores entre sí con líneas
temporales es un buen apoyo. Este tipo de diagramas buscan reflejar a manera de
cuadros las relaciones entre conceptos, autores o desarrollos.
10.
Aunque a veces no se entienda algo, en muchos de los casos conviene seguir
adelante. El afán de comprensión perfecta, lleva en ciertos
casos, a un ATASCAMIENTO poco
recomendable. Leer una y otra vez un párrafo inextricable puede marearnos de
tal manera que perdamos el ritmo de lectura. Es mejor
avanzar a pesar de que todo no esté totalmente claro, pues la perspectiva total
puede aclarar conceptos, y también es posible que la complicación no esté de
nuestra parte, sino de la del texto. Luego retomaremos aquellos párrafos de
mayor complejidad. No todo en filosofía se entiende, y eso no significa que no
entendamos algo de filosofía. Lo que interesa es seguir la senda del sabio que
era consciente de su ignorancia.
Bienvenidos
¡Enhorabuena! Bienvenidos y bienvenidas al sitio web de
Filosofía del Programa FinEs. En éste espacio van a encontrar contenidos
relativos a la materia, tanto opcionales como obligatorios. La idea es que se
apropien de esta página, que la hayan suya; ya sea en su navegación como en la
sugerencia de propuestas, contenidos, comentarios, etc. O sea, que en
definitiva, podemos decir que este sitio se sustenta en una suerte de contrato,
digamos que algo símil a un matrimonio, ya que sólo funciona si las dos partes
están comprometidas...
No los aburró más con perogrulladas. ¡A participar!
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